
El detalle con la intervención de la ética y
la moral en este asunto es que no siempre está libre de prejuicios dogmáticos,
y como ya se sabe que la religión y la ciencia van por caminos opuestos es obvio
que los líderes religiosos quieran meter sus narices en ello. Para algunos la
clonación significa retar a la naturaleza, otros aseveran que el hombre estaría
“jugando a ser dios”, por lo tanto se considera una aberración ponerse a nivel
del “creador”, ya que sólo éste es capaz de dar y quitar vida. Pero, si dios
concibió al ser humano con la inteligencia necesaria para generar vida y crear
duplicados de él mismo ¿por qué habría de limitarle su capacidad creadora si
esta forma parte de la creación de ese mismo dios?

El avance de la ciencia va de la mano con la
evolución del hombre, si detuviéramos ese avance ¿estaríamos coartando nuestra
misma evolución? Tampoco se puede obviar que ese desarrollo evolutivo puede
devenir en la misma autodestrucción si no se canaliza correctamente, de ello
hay infinidad de evidencias con que demostrarlo. Entonces, ¿será que la
autodestrucción forma parte de la evolución humana? En la medida que
evolucionamos vamos descubriendo nuestra infinita capacidad de creación, así
como de destrucción. Imaginemos un mundo futuro donde a ciertos humanos al
nacer se le creen clones “mejorados” de ellos mismos que crezcan a la par pero
confinados a un laboratorio, y que estos sean los donantes en vida de los
órganos que eventualmente necesitaran estos humanos. Suena atroz y retorcido ¿cierto?,
pero creo que es posible llegar a tal demostración de perverso egocentrismo.
Sin ir muy lejos, actualmente existen los bancos de células madre, las cuales
son tomadas de la placenta de la mujer al momento de nacer un niño con el fin
de que puedan ser utilizadas en caso de alguna enfermedad o mal formación ¿podrá
ser este el comienzo de una casta de superhumanos? Y si estas técnicas de
clonación humana cayeran en manos de neonazis ¿dudarían ellos en algún momento
reproducir a su gran líder? Aquí quedaría la duda si ese ser clonado tendría el
mismo índice de maldad. También habrán quienes vean con cierto atractivo y
beneplácito poder generar un clon de Marilyn Monroe, María Callas, Albert
Einstein, Juan Pablo II, Walt Disney, etc.…
¿Es reproducible
el talento o la inteligencia con la clonación? O más cuestionable aún, los
padres que hayan perdido a un hijo, de tener a disposición estas técnicas ¿la
utilizarían para obtener una copia idéntica de su ser querido fallecido
injustamente? Como dijo alguien en una oportunidad “nada de lo humano me es
ajeno”, así que todas estas posibilidades son reales y sólo son concebibles
dentro de la verdad de lo correcto y ético de cada quien.
Entonces, ¿dejamos que el hombre siga utilizando
la ciencia para experimentar con su capacidad creadora?, ¿quiénes somos para
limitar nuestra propia capacidad de crear? De poner límites ¿quiénes se los
pondrían?, ¿sacrificaríamos la posibilidad de encontrar la cura a tantas
enfermedades por imponer esos límites “morales”?, ¿será el hombre capaz de
comercializar su propio ADN para replicarse a sí mismo por simple vanidad?, ¿estaríamos
fomentando la discriminación al desarrollar “copias” de seres humanos
perfeccionados? ¿Y si en un futuro no muy lejano estos clones, dotados con
inteligencia y funciones potenciadas, lograran sublevar al resto de los hombres
poniendo en riesgo nuestra propia existencia?, ¿hasta donde llegará el ingenio
humano?.
Pienso que pasará mucho tiempo hasta que lleguemos
a un consenso sobre todos estos aspectos que hacen de la clonación humana un
tema tan controversial. Pero mientras el hombre se debate entre esas
interrogantes yo espero encontrarme algún día con mi clon natural y así
satisfacer mi curiosidad, quizá mi doble esté en otro continente, hable otro
idioma y no sea tan fácil que podamos entablar una conversación. Probablemente
descubra en él similitudes más allá de las físicas, así como las puedo tener
con personas con las que no tengo ningún parecido físico. También me da
curiosidad conocer como hubiese reaccionado la oveja que dio origen a Dolly al
encontrarse de frente con su clon, sabiendo que ésta era toda una celebridad, ¿Le habría dicho “Hello, Dolly!” en su lenguaje ovino? Pero de algo estoy seguro, antes
de morir dejaré instrucciones precisas para que no se permita una posible
clonación de mí, ya bastante tengo con este cuerpo imperfecto en vida como para
considerar replicarlo, así sea mejorado.
Escrito por: Rafael Baralt